Preguntas qué si aún me duele.
No lo sé.
El dolor es algo que notas, algo que está ahí y te recuerda su presencia, algo que viaja por tu espina como tormenta en una nube de órganos, algo que ilumina tu interior en un estímulo como luz de serie navideña, estremeciéndolo todo, colocando un velo en la mente.
Creo que no.
Tu recuerdo, es mas, como el sabor metálico de la sangre en mi boca, estoy tirando en el suelo húmedo y obscuro, con una pobre luz incandescente en la distancia, amarilla y sucia, mientras escurro hacía una alcantarilla, espeso y rojo, gota a gota.
No, ya no eres dolor.
Casi me mata, con la consciencia perdida, algo me rescató, ya no dueles, porque ya no lo noto. Hace tanto ya que la tormenta es el paisaje, y las luces en la espina, recorriendo, lacerando, no se fueron.
Son parte de mi, sin tener que evocarte.
Una mirada al mundo ordinario, a través de mi. Sigue siendo ordinario, sin embargo único.
jueves, 28 de mayo de 2015
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